Humor en tiempos de pandemia.

Sin ser pretenciosas podemos decir que cubrimos con las expectativas de la elección de la temática elegida por la ganadora anterior: El Humor.

No es una novedad el destacar el valor de la risa para la salud individual y colectiva, pero en días como los que vivimos nos demuestran que todos la agradecemos como vía de liberación, de catarsis, contagia en el mejor sentido de la palabra.

Nuestra gratitud a quienes se sumaron con la palabra desde la generosidad de regalar una sonrisa, pues obra como un milagro, los lectores y votantes dieron muestra de ello. Y un consejo: lean los comentarios, varios lectores escriben de varios relatos.

¡Y cerramos con los más votados!

El primer lugar es para: RUBIA FOR EVER de Susana Huarte. Donde lo absurdo se potencia en esta etapa de cuarentena y pinta fielmente las desventuras de una madre .

El segundo lugar es para: RESISTIRÉ de Lorenzo Llorente, el uso del dialogo para marcar contrapuntos le da dinamismo a la situación graciosa y desconcertante

Es estimulante para quien escribe recibir las impresiones de quien lee, por eso de manera sintética les hacemos llegar una síntesis de los comentarios.

1-Mi primera salida del super: Enriquece el relato con una descripción minuciosa de acciones que en un pasado cercano eran cotidianos y en la actualidad parecen salidos de un cuento futurista.

2- El gran premio: La ternura se hace presente en una escena de la infancia donde la ingenuidad está invitada a jugar.

4- El corona o la corona: Es una instantánea de la actualidad donde se permite quedarse con un mensaje optimista.

5- Operación mascarada: La autora desde la resiliencia analiza su cotidianeidad con un toque de humor, un aporte valioso.

6- De risas y de culpas: Soberbias y humorísticas reflexiones, respecto a todos aquellos elementos que utilizamos para evadirnos de alguna manera o recrear la realidad a nuestra medida, cuando nos “cosificamos”.

8- Recuerdos de una anécdota: lleva a la identificación inmediata .La simpleza de lo próximo regala un momento de alegría.

9- Motivación en tres actos: El ingenio se hace presente para contar una historia creativa con humor.

10- ¡Viva Fidel!

11- Fútbol y manteca: Un aguafuerte que describe con ternura esos relatos de la infancia que quedan grabados con una sonrisa.

12- Cuentos chinos: El humor irreverente y ácido se hace presente en esta historia desopilante que transita varios escenarios. Muy teatral.

13- La odisea de mi cuarentena: Si 2001 fue Odisea en el Espacio, el 2020 es la odisea en la convivencia diaria, este registro minucioso lo transforma en una tragicomedia .

14- Amor absurdo de cuarentena: Una muy buena historia como guion para una película que narre los amores y desamores en estos tiempos confusos.

15- Delfina: Un relato breve, conciso que rescata del anecdotario el humor ante lo imprevisto, la simpleza lo enriquece.

16- Peluquería: La desconstrucción a la orden del día, y no escapa como aporte para la historia que aquí se narra con gracia y espontaneidad. Un muy buen ejercicio de la observación.

17- Ja, ja, ja: Nos ofrece una vuelta ingeniosa al tema del humor como tema protagónico, es reflexivo en su originalidad.

18- La promesa: Propone un ritmo ágil e intimista entre amigas que lleva a querer saber el final , crea intriga y regala una sonrisa.

19 – Segunda clase de carpintería: Buen uso de la narrativa para sorprendernos con una desventura pintada con comicidad.

Humor …….

Relatos


1- MI PRIMERA SALIDA AL SUPER de Alejandra Guzzini, Islas canarias, España.

Estoy colapsada… creí que salir hoy al super iba a ser lo más, el desahogo, el aire , mi salida genial, casi me maquillo y todo.Pero me entra el agobio apenas llego al no ver a nadie ,de no saber ni como coger las manzanas, los plátanos, el pan. Me pongo el guante de plástico en la mano derecha, pero, claro, abrir la bolsa y colocar la fruta dentro, tiene su intríngulis, porque las bolsas vienen tan pegadas que haría falta humedecerme los dedos para separar las dos capas, entonces, al humedecerme los dedos entrarían en contacto con mi boca, y vaya a saber quién tocó esa bolsa. Lo intento con la izquierda pero no hay manera, al final hago una especie de soplado húmedo sobre la bolsa, y por fin se abre (y yo hubiera salido corriendo a la puerta del super a hacer gárgaras con alcohol para desinfectarme la boca ,no fuera a contagiarme). Pero esto es solo el comienzo, porque faltan aún los plátanos, los kiwis , la lechuga y los aguacates. (Porqué no se me ocurre poner todo en la misma bolsa se preguntarán? Porque luego tengo que colocar la fruta suelta  sin protección en el mostrador de  la caja para pesarla, con lo cual estaría en las mismas opciones de contagio)

El pan es lo más fácil porque viene empaquetado así que me crezco unos instantes previos al siguiente reto que es llegar a la caja, sacar todo de la cesta, pesarlo, volver a meterlo en la bolsa grande (que sí he traído de casa) y pagar con tarjeta.

Y yo con mi guante puesto y la neurosis higiénica galopando por mi cabeza.

Llego a la caja cual si fuera la meta de la carrera de Ironman , la chica a más de un metro comienza a pasar y pesar la fruta y demás por el mostrador. Todo correcto, recoloco nuevamente en la bolsa todas las bolsitas, saco mi tarjeta para pagar con mi guante salvador.

La chica pasa la tarjeta, me la devuelve y la tarjeta cae al suelo porque se me resbala por la torpeza de no querer rozarme con nada. Mientras la veo caer como a cámara lenta grito mentalmente…nooooooooooooooooooooooooo.

Recojo la tarjeta, la soplo como los nenes, como si eso fuera el más poderoso de los desinfectantes, tiro la tarjeta dentro de la bolsa y pienso: “ya veré qué hago cuando llegue a casa”.

Salgo del super, la meta siguiente es mi hogar dulce hogar, mi Neura está al borde del colapso, me apuro. En la calle no está ni el perro, silencio y algún pajarito que canta , la ciudad desierta.

Llego a casa, abro con mi mano enguantada el portal, presiono con el índice plastificado y llamo al ascensor, pulso el 3º . Subo.

Abro mi puerta y ya estoy a salvo pero…No sé ni cómo sacarme el guante sin rozarme con la mano libre, si tengo  que cambiar de bolsa las manzanas y ponerlas así sueltitas, o la lechuga en otro recipiente, con qué me lavo por el amor de dios? Agarro el guante como si fuera una serpiente venenosa, puedo sacarlo sin dificultad, pero, me pica la nariz y no sé cómo rascarme. Entonces me lavo las manos como se nos ha explicado y  aprovecho para rascarme la nariz con la mano mojada y enjabonada. Me acuerdo que tengo un poco de  alcohol diluido en agua para que cunda más, así que raciono 5 gotas y media y me enjuago las manos a continuación y aprovecho para pasarle un algodón con alcohol a la tarjeta (espero no cargarme la cinta magnética) y vuelvo a lavarme las manos por las dudas.

Ay! Por favor, creo que no saldré nunca mas! Me estaré volviendo  agorafóbica? (Mi Neura busca información neurótica en su córtex derecho, a ver si encuentra algo, oigo sus tuercas mentales crujir)

Es demasiado estrés y en casita se está mejor!

2-EL GRAN PREMIO de Isidoro gomez, Tandil, Argentina

“El gran Premio”
Es sabido, que las carreras no son para cualquiera. No señor. Para
subirte a un bólido y pisarlo a fondo, hay que tener condiciones.
Encarar una curva peraltada y sentir que se va de cola, es para unos
pocos elegidos. La adrenalina se expande por dentro tuyo, como si
fuera un globo interno y vos tenés que manejarlo para que no se dispare.
Hoy, a primera hora de la tarde correríamos “la dos océanos”.Había
llovido durante la noche y las condiciones climáticas eran inmejorables
para desarrollar esta competencia .No había tenido contacto en las últimas
horas con algún otro competidor, pero bien sabía que se encontraban la
mayoría de ellos, dándole los último retoques y puesta a
punto a sus respectivas máquinas. Se respiraba en el ambiente, los
síntomas de una tensa espera. En el caso de surgir una reunión casual,
dejaba entrever en conversaciones en voz baja, de no más de dos
protagonistas, confesándose el último adelanto técnico, arrebatado sin
ningún tipo de escrúpulos de la revista “El Gráfico”
Para gozo del ambiente tuerca, nuestro pueblo, tenía adjudicado una
fecha calendario de Turismo Carretera. El Sábado previo a la carrera, una
agencia oficial oficiaba de parque cerrado, previa verificación de las
máquinas. Frente a los portones, un verdadero gentío se agolpaba para
ver a sus ídolos .Los hermanos Gálvez, Emiliozzi, Marcos Ciani, Armando J
Rios, Alberto Logulo y Navone “ la Bomba de Caballito” que
no sabíamos qué quería decir ,pero sonaba bien.
Y el ruido de los motores, algo celestial ¡!!. Un vecino mío aseguraba que la
música del chivo y el bandoneón de Troilo, eran lo más.
Copiábamos todo .Ruedas, suspensiones, combinación de colores,
absolutamente todo. Los comprábamos en el kiosco de la esquina. Venían en
colores bases, azul, rojo, amarillo, verde. Los pintábamos
Imitando lo que habíamos visto. Rellenados con masilla y con patonas
que sacábamos de algún otro autito en desuso. De algún almanaque de
escritorio le poníamos los números y a veces con un cortaplumas calentado en
una vela, le recortábamos el baúl para pegarle una lonita.
Y al fin llegó la tarde esperada. Cerca de quince pibes nos encontramos
en la línea de largada. La bajada de Alberdi tenía los cordones de cemento y
varias bajadas de la entrada de autos. Junto a la línea un charco de lluvia y
otro en la llegada, lo que le daba identidad a la competencia. Partíamos por
orden de llegada y la fiscalización estaba a cargo de “el Rulo”, quien siendo de
nuestra edad, resistía los embates de los más grandes, a quienes sin
amilanarse, los enfrentaba, encogiéndose de hombros y siempre con la misma
frase “ Y viejo, es la Ley”
Era de físico pequeño, el pelo color zanahoria, cortado a la Americana y de la
frente a los tobillos, un mar de pecas.

Cuenta la leyenda barrial, que cumplió edad el Rulo para hacer la primera
Comunión. Su madre lo mandó durante ocho meses todos los Sábados a la
parroquia a tomar sus lecciones de Catecismo .Llego el día

consagratorio, y a las vísperas debía cumplir con el acto de confesión.
Cuentan los memoriosos, que nuestro amigo ,hincado en el confesionario,
escuchó la voz del Sacerdote que lo interrogaba:” Pecas
Hijo?” Hasta en el culo Padre”, fue la respuesta, entre inocente y sincera
Me cuenta, la cassete de la memoria, que el Rulo, una vez terminada la
primaria, partió detrás de los pasos trashumantes de su Padre, que por su
oficio, empleado bancario, debió emigrar al sur del conurbano. Allí, dió por
cumplido el secundario y transitó la universidad en forma brillante ,hasta
obtener su título de Abogado. No hace mucho me anoticiaron de su retiro,
como Juez de primera instancia, valorado y respetado. Me parece verlo,
sentado en un estrado alto y lustroso, con la bandera de un lado y el martillo
del otro, como aparece en las películas, rodeado por una multitud de cuervos
expectantes, y él como siempre encogiéndose de hombros y diciéndoles: “ Y
viejo, es la ley “.
Aquella tarde del gran premio, me encontraba yo en un reabastecimiento,
cuando la vi pasar como casi todas las tardes. Traía en la mano su bolsa de
red. Vestía un vestido escocés de tafeta color verde y gris. Zapatos negros con
prendedura de costado ,soquetes blancos y el pelo recogido, con dos hebillas a
ambos lados de su cara perfecta. Pasó como siempre y nos miró con ojos que
dejaban trascender cierta simpatía y a la vez condescendencia, supongo yo,
porque ella era tres o cuatro años más grande que nosotros.
El zurdo, que hacía las veces de mecánico en ruta y me estaba cambiando un
eje torcido, la miró, nos miró y sentenció: está “premiada”
La miré alejarse y pensé: le habrán dado un premio por hacer los mandados?
De todas formas a la familia le debe haber venido bien, porque la Marta estaba
más gordita.
Y seguimos en carrera. Vos podes creer que faltando menos de diez metros y
yendo puntero cómodo, no veo una piedrita y me voy abajo!!
Me aplicaron la correspondiente penalización, que consistía en dejar pasar
todos los participantes y largar nuevamente de cola. Lo podes creer!!!!
Esa noche mientras analizaba concienzudamente todo lo sucedido, para no
volver a repetir errores, lo último que pensé antes de dormirme, fue
¡Qué suerte tiene la Martita!!!!!

3-RESISTIRÉ de Lorenzo Llorente, Castro Urdiales, España.

Suena el teléfono en casa de Manuel de la Calva (Componente del Dúo Dinámico)

Benito: Hola Manolo, ¿Qué tal andas?

Manuel de la Calva: ¡Hombre Benito!, ¡Cuánto tiempo sin saber de ti!

Benito: Pues mira, la verdad es que esta situación te hace pensar mucho en tu familia, tus amigos y la gente con las que has compartido parte de tu vida, y ayer escuche vuestra canción “Resistiré” desde el balcón de mi casa, como homenaje para dar las gracias a los sanitarios que están luchando contra el bicho este y enseguida me dije: tengo que llamar a Manolo y preguntarle como esta.

Manuel de la Calva: Pues bien, preocupado como todos y orgulloso de que nuestra canción vuelva a ser un lema para tanta gente que sufre. Esto da mucha fuerza moral.

Benito: Imagino que en parte orgulloso y en parte dichoso de tener la canción otra vez en boca de todos, esto siempre viene bien para la cuenta bancaria.

Manuel de la Calva: ¡Joder Benito!, ¡siempre pensando en lo mismo!, me acuerdo cuando llevabas nuestros temas legales, eras implacable. Tú no lo sabes, porque todo esto ocurrió mucho antes de conocerte, pero Ramón y yo cedimos los derechos de la canción para que fuera de uso público. Recuerdo que en la Argentina del corralito también sirvió para dar fuerza a las demandas de la gente que lo paso tan mal.

Benito: Pues ni idea. Siempre habéis sido unos tipos comprometidos. Es lo que tenéis los artistas, siempre tan solidarios y buena gente. Tiene que haber de todo en este mundo, abogados como yo, que se fijan en las espinas y gente como tú que solo veis la rosa. Bueno Manolo, me alegro mucho de saber que te encuentras bien, sigue así, cuídate mucho y da recuerdos a Ramón. Sabes que no soy todo piedra y os quiero un montón.

Manuel de la Calva: No, si en parte tienes algo de razón, te confieso que me agrada que las nuevas generaciones sepan que existimos, que nosotros cantamos esta canción y que si tuvo tanto éxito y lo sigue teniendo es porque es una canción redonda. ¿Quién no tiene un puntito de vanidad? Por cierto, recuerda que me debes una cena, ya sabes como acabo el último derbi, te tendrás que rascar el bolsillo, eso si que te duele, ¿Verdad? Nos vemos pronto, un beso para Laura.

Benito: Eso esta hecho.

En el supermercado:

…La verdad es que esto de la canción vuelve a hacer que me sienta observado, el típico codazo que le da el marido a su mujer, como diciendo – “fíjate, por ahí va el del Dúo Dinámico”- Bueno, ya pasará, no es la primera vez que me ocurre y me imagino que en unos días habremos pasado página. Ahí tenemos la pareja que no me quita ojo. Una madre y una niña, ¿Cuántos años tendrá? ¿15?, 15, años, tiene mi amor, dulce, tierna como una flor… por ahí andará, fíjate a mis 83 años, todavía marcando tendencia con las adolescentes, jajajaja. Aquí vienen, se arriman, vienen directas, seguro que quieren un autógrafo. ¡Qué bueno!, ¡ya veras cuando se lo cuente a Ramón!.

Madre: Perdone, es que mi hija se ha fijado en usted, el otro día vio un video en youtube donde explicaban como colocarse la mascarilla correctamente y usted no la lleva bien, piense que por su edad es persona de riesgo. Fíjese, yo le explico….

4- EL CORONA O LA CORONA de Clara Truppel, Tandil, Argentina

Familia numerosa siempre quise tener!
Un día amanecimos y ya nada fue igual. Chau planes a futuro. Declaran Pandemia! Todo el mundo con infectados,  por un virus en constante crecimiento exponencial. Todos los argentinos en cuarentena! No importan si son 15 en vez de 40 días. Todos adentro y salir …sólo para comprar lo indispensable. Nos invaden con información terrorífica.
Pero todos reímos cuando la pequeña Mara pregunta si  el corona es la misma corona que toma la tía que vive en Miami cuando nos llama?
Nos urge organizarnos como sí fuésemos una tropa militar. Nosotros los de mando, nos miramos para ver por dónde empezamos. Armamos una planificación diaria de tareas a compartir ante la “trompa “ que asoma en los dos hijos mayores.
Comienzan los WhatsApp del colegio con tareas para todos y todas, así que la planilla armada debe ser rápidamente cambiada, el tiempo casi no alcanza, el día se hace corto! No desesperar me digo, organización! Que palabra difícil de cumplir!
Después de 50 días de hacer de maestros, de compañeros de angustias,  de ser más abuelos que padres por momentos , de cumplir con nuestros teletrabajos desde casa en medio de  un caos constante, de ver a mi marido maquillado por Emma con mi labial preferido, a Sebas corriendo por el living durante una hora para cumplir sus 5 km tres veces por día como si estuviera en una pista de atletismo y a Julia prendida en recitales online, y en charlas grupales caminando por la casa.  Yo sabiendo que puedo ser escuchada en cualquier momento de esos, en los que pierdo los estribos. Ni hablar de pasar por delante de alguna cámara encendida cuando caminamos por la casa como zombis en pijama, o peor aún cuando aparece el Padre de familia con turbante y maquillaje como actor de cabaret, después de ser víctima de Emma. Y para completar la abuela esguinzada por querer cumplir un reto de TikTok  de uno de los nietos.
Dos meses que pasarán a la historia con muchas anécdotas, pero yo me quedo con la de las pequeñas de la familia,  que le piden al corona que no se vaya,  para que podamos seguir así,  jugando adentro todos juntos!

5-OPERACIÓN MASCARADA de Florencia Menna, Belford, Inglaterra.

Pese a que al principio nadie quería usar máscara facial ahora resulta que se pusieron de moda y a cual mas fashion o excentrico!

Vas por la calle y ves algunos que no sabes si bajaron recién de una nave espacial o si trabajan en la planta nuclear con Homero Simpson.  Otros en cambio, prefieren llevar un pañuelo, al mejor estilo cowboys, y te da por decirles: toma! Te doy todo lo que tengo pero no me contagies! Y preguntarle: Esto es un asalto?

Y cuando te cruzas gente, que como acá hay mucha, que no lleva ni barbijo, mascara, pañuelo ni nada y te ve a vos como recién salido del quirófano (con guantes de látex azul incluidos)te miran con cara de espanto y de a poquito se van corriendo sin dejar de verte con esa cara. A mi me da mucha gracia ver a quines vienen en tu dirección y casi estan por chocarte porque van ensimismados en sus celulares y por ahi alzan la vista y te ven y se pegan un susto! Otros directamente te miran feo y cruzan la calle.

Y yo, a todos esos, me dan ganas de decirles: para! Soy Trabajador esencial y debo protegerme de personas como vos que no lo hacen y andan por ahi tal vez expandiendo el virus sin saberlo! No soy yo el virus che! Pero opto por decirles algo despacito en mi idioma o simplemente ignorarlos y reirme por lo bajo de sus caras de espanto como si hubiesen visto a un fantasma! O sera que tal vez me veo tan palida y ojerosa que así lo parezco?

En mi trabajo hay un potpurri de ellos! Estan aquellos que muestran bocas de personajes tales como el Guason, Jack (de El extraño mundo de…) Hannibal Lecter entre otros. Podría decirse que cual asusta más! Creo que mas bien pensaron que al usarlos se convertirían en una especie de “espantavirus” (por espantapajaros digo) y asi este no se atrevería a acercárseles!

También están los que, no-se-como-hacen, trabajan todo el tiempo con una especie de pasamontañas, cuellito o directamente bufanda polar con 23 grados y en constante movimiento!? A esos no se si el virus les llegará! Decían que el calor supuestamente lo alejaba. Pero me preocupa que ni siquiera transpiran! Realmente serán humanos? Estarán vivos? O serán extraterrestres infiltrados para ver la reacción nuestra y la del virus ante su presencia?

Y decía “Operación Mascarada” porque en mi caso, más humilde y más sencilla (como la margarita) uso el tipico barbijo celeste que nos dan cada día antes de entrar a trabajar. El caso es que yo salgo de mi casa a las 16:30 pm para tomar el tren y el bus que me lleva a mi trabajo de ahi, 10 horas adentro solo 1 distribuida en 2 de ½ hora para comer donde al fin me lo quito un rato y después otra vez, con suerte, depediendo del día y de las ganas que tiene el tren de que lo pierda y tenga que esperar el siguiente unas 2 horas, llego a casa entre las 7 y 8 am y ahi si, finalmente me lo quito… para que? Para reemplazarlo por el antifaz para poder dormir!

Así que amigos míos, si creen que salir a hacer mandado es toda una aventura con barbijo, acuerdense de mi!

6-DE RISAS Y CULPAS de Pilar Sebastian, Castro urdiales, España.

No soy capaz de recordar en qué momento comenzó mi adicción al alcohol y me siento desconcertado por ello, es como si viviera en una nebulosa continua que no me deja percibir con claridad ciertos aspectos de mi existencia, relacionados sobre todo con el tiempo.

Sin embargo, he de reconocer que estoy disfrutando como nunca de la vida, me siento fuerte, brioso, agudo,  ¡¡me encuentro tan bien!!…….. Pequeños asaltos de culpa y desorientación no son un precio elevado por las carcajadas que a diario animan mi espíritu, por los estados de relajación profunda de mis reposos.

Y es que el alcohol estimula poderosamente mi sentido del humor. Me divierten sobremanera situaciones ordinarias antes inadvertidas. Lo cotidiano tiene un lado cómico que muchas veces no sabemos apreciar, yo por lo menos, que siempre he sido más bien cenizo. Y heme aquí,  ahora me lo tomo todo a chufla.

Me desternillo cuando escucho eso de “pi, pi, pi, son las ocho, las siete en Canarias”, y salen todos de casa despavoridos. O cuando ponen topes a la silla de playa para que no les raye el suelo.

Menos gracia me hace verlos cubrir sus sonrisas, como yo en el pasado, desinhibición cero, constreñimiento uno. Parece que hubieran envejecido de repente, la blancura de sus cabellos, sus rostros desarreglados, debe de ser que los comparo con mi recién estrenada lozanía.

Y qué decir de los sentidos, los tenía dormidos, quizá muertos. Ahora me  estremece el aroma del café por la mañana, del jabón, las frutas, del pan recién horneado, el sonido del viento y de la lluvia ….  sensaciones insólitas para mí,  postrado tras una puerta sin salida hasta que el bendito líquido se cruzó en mi camino y espabiló mi conciencia.

¿debo sentirme mal por ello?

También disfruto escuchando conversaciones ajenas. Nunca fui de pegar la hebra, pero de fisgón tengo un rato. Siento como si el nivel intelectual de la gente se hubiera enriquecido desde mi adicción. Debaten de ciencia, del sistema inmunitario,  seroprevalencia, pangolines, cadenas de aminoácidos; de geografía, Corea del Sur, Wuhan, capital de Hubei; estadística; personajes históricos…

Y es que el alcohol parece concederme la opción de elegir entre diferentes frecuencias, como si de un receptor de radio se tratara y yo he encontrado mi lugar de confort en esas conversaciones elevadas que apenas entiendo pero tienen ritmo, un arrullo que me mece en el más sereno de los sueños.

Sin embargo la culpa, siempre la culpa… El día que logre desterrarla de mi vida……

Y la música……. Sublime. ¡qué placer tan grande escucharla!! No me educaron para ello, era impermeable a sus encantos, carente de sensación, mis oídos estaban sordos, mi corazón obstruido. Hoy la recibo como el mejor de los regalos, me pregunto cuántas emociones nuevas me esperan.

Nunca miré con buenos ojos a los borrachos. Para ser sincero siempre los desprecié y hoy que, tajada perdido, observo a los demás desde el otro lado, puedo sentir sus miradas acusadoras, adivinar sus burlas.

¿debo permitir que esto me afecte?  Vuelven los pensamientos oscuros…

Pocos placeres me fueron concedidos en esta vida, miro hacia atrás y solo veo soledad y vacío. Nunca  había sido tan dichoso como ahora ni estado a la vez tan confundido ¿No somos libres de elegir nuestro propio destino? ¿Cómo puede ser nocivo algo que me hace sentir tan estupendo?

Pienso que mi salud puede deteriorarse, que voy a sufrir por ello, vislumbro angustia, dolor y muerte

 Y dale con la cantinela….

Tengo que liberarme de este maldito sentimiento.

Otro chute de alcohol.

¡Al carajo con la culpa!

Me elevo, me rio, me siento feliz….

Viva la vida, Wuhan, el rock and roll y los chotis, las curvas y las rectas, las proteínas y las risas ……y  viva la pérdida de la Razón Pura… ¡¡¡ay que me troncho!!!

Reflexiones de un pomo de puerta alcoholizado

7-RUBIA, FOR EVER de Susana Huarte, Castro Urdiales, España.

                                               “Espera alrededor de 40 minutos mientras el tinte hace efecto. El papel aluminio acelera el .. ……Apagué el video, mi hija me estaba llamando a los gritos.

­-¡Mamá!!!…me tenés que llevar al dentista. ¡Dale ¡que tengo que estar a las 5.

 Me miré en el espejo. Pijama de verano “viejito”, amplio, lo había usado en los embarazos, floreado, el pantalón llegaba a 20 cm de la rodilla. Esos que una se pone para andar cómoda y manchar sin culpa; pelos parados, abiertos en mechones con crema en las raíces; zapatillas de andar en casa; cara lavada con una expresión, ahora, poco amigable.

-Mamá, que si no me atiende hoy no me saca los brackets el mes que viene. Ponete …un pañuelo, total no tenés que bajarte, me dijo al entrar al baño y verme.

Decidí no discutir, respiré profundo mientras rodeaba mi cabeza con papel aluminio, así entraría en calor y aceleraría el proceso según indicaban en el “mundo de Inma”   y al volver me lo aclararía. Arriba me puse una capelina rosa que manoteé del armario. Completaría el atuendo con unas gafas de sol que tenía en el coche. Lista, antes que mi hija, estaba abriendo el portón del garaje.

Ella, impecable, cuando subió al coche me miró y se mordió el labio inferior meneando la cabeza.

-Allá vamos, aceleré optimista. Salir en estos días siempre era un regalo.

-¡Apúrate mama que no llegamos! me regañó la demandante.

Hasta aquí llegamos. Me voltee para mirarla a los ojos.

-Encima que me avisas a última hora, que tengo que salir en el medio tintura de los cojones, que ni se bien como hacerlo, porque la Inma me explica para el caraj…

-Mama, Cuidadooooo!!!!!

Había incrustado mi trompa en la puerta trasera de un Clío azul. Con el sacudón hasta se me cayó la capelina.

 Yo iba por una carretera principal, pero…la había cagad…

-Patri, bajate y decile que ya busco el parte.

– ¡Mama, soy menor!¿ Cómo voy a hacer eso yo?

Un chico jovén de unos 20 años, sin protección, se me fue acercando a la ventanilla.

-Vos trajiste la mascarilla ¿no?, le pregunté a mi hija.

-¿Cómo me van ajustar los brackets con la mascarilla?

– Pero hay secretarias, otros pacientes, ¡Tenés que andar siempre con la mascarilla!

-Tenés un pañuelo, cualquier cosa, no quiero hablar con este irresponsable sin protección.

-No, nada, lo único que tengo en la riñonera es una compresa.

-¿Es con alas?

– ¡Qué importa!!

-!! Dámela!!  

– Nooo, yo me voy, decía la desconsiderada.

El crio me golpeó la ventanilla. La baje 5 cm y le dije que esperara.

Agarre la compresa, por suerte era bien ancha y me tape la boca y la nariz, a las alas las pegue en las mejillas ¡De lujo!, solo que como no podía respirar me la afloje un poco y así me bajé. Mientras lo hacía, recordé que el pantalón del pijama estaba un poco descocido atrás, asique rápidamente me apoyé en la puerta del coche.

-Señora, le quería explicar que yo no tengo carnet, estaba con las clases en la autoescuela,… empezó lo de la cuarentena…

Para todo esto el cuero cabelludo me había comenzado a arder como el demonio. Quería ver el daño de mi coche, pero no me podía despegar de la puerta.

-Ya lo llamé a mi padre, está en camino, se disculpó asustado.

Lo que me faltaba.

Me asome al coche, siempre apoyando el trasero en la puerta, para preguntarle a mi hija si no había en el coche alguna chaqueta, manta, cualquier cosa.

Me alcanzo una camiseta de ella, de 30 por 30, no servía ni para taparme el culo.  

-Allá viene, dijo el chico, aliviado por sacarse el marrón de lidiar con una señora en ridículos pijamas cortos con una compresa de mascarilla y una capelina rosa.

Al volverme lo vi. No me lo podía creer ¡Era el Nano!!!Lo enamorada que había estado de él en la secundaria. Todas estábamos detrás de él. Era tan lindo y …seguía lindo.

Agarre rápidamente las gafas de sol.

El Nano al llegar miro a los dos coches y meneando la cabeza se acercó a mí.

-Nos conocemos? preguntó sonriendo al ver mi mascarilla.

-No creo, aseveré.

-Mamaaaaa, metete en el coche¡!! Alguien nos está filmando. Ya hay un video en YouTube.  ¡Salgo yo también!!!Me mueroooooo !!  

Me zambullí dentro del coche, arranqué y le grité al Nano “Hasta la vista, baby

8- RECUERDO DE UNA ANÉCDOTA de Silvia Diaz, Tandil, Argentina.

Me dicen que no tengo sentido del humor y es verdad que me cuesta entender muchas veces los chistes y no me sacan una sonrisa fácilmente, aquellos que a muchos les parecen graciosos. Sin embargo, soy una persona que diariamente se ríe especialmente de situaciones cotidianas. Paso a contarles una historia que para mi fue muy divertida porque la viví y me genero muchísima risa, es probable que no la pueda transmitir con las sensaciones de alegría que despertaron en mi cuando la transite.

Aquí va el cuento: todos los días viajaba muchos km desde mi domicilio a mis lugares de trabajo, desde Tandil “Lugar soñado” hasta Chaves (123) y Tres Arroyos (168). Invertía 4 horas de mi vida entre ida y vuelta por lo tanto el buen ánimo y humor debían estar siempre presentes. Verdaderamente era muy placentero salir a la ruta y en el trayecto escuchar música, cantar “sola como loca mala” y al mismo tiempo observar el paisaje pintoresco que me acompañaba sierras con retamas amarillas, campos sembrados con girasol y trigo, al avanzar muchas veces se cruzaban sorpresivamente mulitas, hurones, zorros, perdices coloradas, las cigüeñas (mis preferidas), bañados con garzas, flamencos ¡toda esa belleza natural y el recorrido del viaje me generaban placer y alegría! La verdad disfrutaba del viaje por un tramo de 80 km hasta que interceptaba a dos compañeros Rodo y Geno con los que hacíamos un trio divertido, nos reíamos de cualquier cosa, nuestro principal compañero era el mate además de la charla compartida.

Un día pasando Juárez “la ciudad de la amistad”, como todos los días entre mate y mate, divisamos que a unos km estaba la policía haciendo un control de tránsito. Al acercarnos el agente hizo la indicación de detenerse y estacione en la banquina. Me pidieron documentación y la busqué en una cajuela con la mala suerte de no poder abrirla, hice varios intentos y a cada intento me ponía mas nerviosa, mi compañera Geno intento ayudarme, pero sin éxito. Miro hacia atrás y veo a mi compañero paralizado, parecía una estatua o congelado, el rostro y la postura no daban señales de ayuda. Me bajé de la camioneta y me zambullí entre los pedales y el asiento forcejeando la cajuela sin lograr mi objetivo mientras el agente por detrás me esperaba mirando” lo que hacía “ya un poco impaciente. Cola para arriba y cabeza para abajo, en un momento veo a Rodo patitieso, no acusaba recibo de auxilio Tan complicada me vio el agente que me dijo: – Sra. déjeme ver a mi si le puedo solucionar el problema. Finalmente, el sr policía abrió la cajuela, le di la documentación y seguimos viaje. Al arrancar para continuar camino le digo a mi compañero: – ¿Rodolfo que te paso que estabas paralizado? Nada, me contesto descaradamente, solo estaba divirtiéndome viéndole la cara de “impaciencia” al policía. Entre risas y risas por la situación vivida seguimos viaje, volvimos a preparar el mate y en la rotonda de Adolfo Gonzales Chaves nos para nuevamente la policía, me detengo, bajo el vidrio y rápidamente saco la documentación. Mi sorpresa fue cuando el agente me dice, voy hasta Tres Arroyos con mi compañero, ¿nos pueden llevar? Mire a Geno, mire a Rodo consultándoles con la mirada. Me hicieron un gesto complaciente, entonces subieron. Ya no éramos tres viajeros sino cinco, seguimos camino charlando y mateando (con el permiso de los agentes) hasta llegar a destino.

Es una anécdota simple, que nos despierta mucha risa cuando recordamos la situación vivida. Es probable que a Uds. no les cause gracia. ¿Saben una cosa?, estoy convencida que los mejores momentos que provocan cascadas de risas a veces “descostilladas”, son las cosas mas simples de la vida cotidiana solo es necesario estar con un espíritu abierto para compartir el encuentro con otros, disfrutando de cada momento, de cada instante. Hoy, en tiempos de cuarentena, más que nunca necesitamos recordar momentos alegres, mirar con lupa situaciones cotidianas disparatadas, soltar la voz y la escritura para transmitir alegría. Hoy mas que nunca necesitamos estar juntos a la distancia propagando momentos risueños, aunque sea por un rato.

9-MOTIVACIÓN EN TRES ACTOS de Monica Seoane, Castro Urdiales, España.

PRIMER ACTO

“Estoy hecho para motivar. Lo llevo en la sangre, desde siempre. Ya de pequeño se me daba bien animar a los miembros del equipo de fútbol. Cuando todo parecía perdido, yo soltaba mi discurso y todos se venían arriba. Nos comíamos al rival.

No lo puedo evitar.  Me surgen, fluyendo, las palabras precisas para inspirar a los demás: les hago salir de su zona de confort, traspasar los límites que les paralizan y superar adversidades y creencias limitantes. Parece como si pudieran verse de una forma nueva, distinta, con otro grado de libertad recién adquirida. Es lo mío, vaya.

A mí también me satisface hacerlo, la verdad. Me siento útil, aceptado, reconocido… me siento brillar.


Últimamente, se ha extendido en los círculos corporativos mi último triunfo. No es por presumir, pero sinceramente creo que nadie había logrado antes alcanzar un objetivo tan completo en un periodo de tiempo tan escaso. Un éxito arrollador. Quizá no sea exagerado pensar que pueda aparecer reflejado en los nuevos manuales de metodología motivacional.

Era la campaña estrella de la compañía para incentivarnos e impulsar nuestra capacidad de acción. Y para ser sincero, no resultó tan complicado. Solo había que encontrar la frase que despertara esas potencialidades aletargadas en cada uno, algo energizante, con fuerza.

Hay que saber ver y escuchar. En este caso, elegí algo sencillo : «Si no es ahora, ¿cuándo? ¡!El momento es AHORA!!!».

El eslogan funcionó y los resultados comenzaron a notarse sin demora. Ahora se han creado nuevas oportunidades impensables hace pocas semanas, aunque habrá que implementar algunos ajustes en la empresa, y lanzar otra campaña de selección. Lo habitual en estos casos.

De hecho, estamos en búsqueda activa de varios perfiles, de excelente proyección a medio plazo.

Es una oportunidad magnífica, somos una compañía muy dinámica y con vocación de innovación”.

SEGUNDO ACTO

Mientras tanto, en la oficina, el departamento de recursos humanos, en frenética actividad, está seleccionando:

  • Director financiero.
  • Auditor interno.
  • Directora de Marketing
  • Planificación Estratégica
  • Empresa tecnológica (subcontratación)
  • Operador de centralita. Increíble oportunidad de ascenso.

Junto a la máquina del café, el personal comenta los últimos sucesos en la firma:

  • Pero…¿cómo hemos llegado aquí?
  • Con mucha motivación, ufff…
  • Raúl, el financiero, después de años de inmaculada responsabilidad realizó una transferencia  de 600.000 € a una cuenta  de titularidad confusa, totalmente fuera de los procedimientos.
  • Sí, pues Tomás, el controller, tan formal, mandó a paseo su largo matrimonio, salió por fin del armario y se ha liado con Raúl. Y nada de verificación de transferencias. Así ya se puede.
  • No sé qué terminará pasando: Sonia, de marketing y Emma, de estrategia, también exhiben su amor: exigen un despacho compartido, con mesa de juntas y dos asistentes atractivas. Alegan que si Raúl y Tomás pueden estar juntos y con la pasta, ellas también lo valen.
  • Ya, pues tenemos los procesos totalmente detenidos. David, el becario de informática, nos tiene bloqueado el sistema. Está demandando que le nombren director tecnológico y con una propuesta de retribución de lujo. Aduce que todo lo tiene que hacer él porque su jefe es un inútil y un vago.
  • ¿Y qué me decís de Juanita, de recepción? Grabó un vídeo con los acontecimientos y reacciones de los jerifantes y se ha hecho viral. Creo que la han contratado en una cadena de streaming online.

TERCER ACTO

 “Como te contaba: soy un mago de la motivación. Te paso mi oferta para que la presentes en tu empresa. Motivación garantizada. Éxito asegurado” Firmado: SARS-CoV-2.

10-¡VIVA FIDEL! de Alicia Moreno, Tandil, Argentina.

Apareció un día dentro de una caja de zapatos siendo una criaturita peluda de apenas días, lo habían abandonado en la vereda del edificio y esa mirada suplicante conquistó el corazón huérfano de maternidad de Vicenta.

– ¡Pobrecito!!!! se va a morir solito, si es solo un gatito, si son muy inteligentes y se adaptan a vivir en un departamento sin balcón.

Perla renunció a contra argumentar el pedido lastimero de su hermana, a ella no le gustaban mucho los animales, en especial sus olores, ni la invasión de espacios. Al fin de cuentas la vivienda era de las dos, mientras ese bicho no se metiera con sus cosas podía negociar el territorio, Vicenta tenía pocas distracciones, sin hijos ni sobrinos tendría la oportunidad de criar a un ser vivo fuera de sus plantas.

Y así el bicho fue bautizado con el emblemático nombre caribeño, no tanto por la adhesión ideológica, sino más bien porque le recordaba a su dueña el deseo frustrado de conocer esa isla de ensueños.

El nuevo integrante sumó un eslabón más en el ritual de actividades diarias, hora de la leche tibia matinal, almuerzo, juego con pelotitas, siesta al lado del calefactor, afilada de uñas en las patas de las sillas del comedor, plato de cena y descanso nocturno.

Fidel no tenía nada de revolucionario, era un pacífico burgués que vivía entre algodones acicalado por sus ancianas siervas. Perla mostró en un primer momento indiferencia, hasta que cedió en los caprichos del gato, en más de una oportunidad dejó que ejercitara con sus ovillos de lana.

El hermoso felino barcino les devolvió afecto durante trece años, acompañó desde los pies de la cama gripes, dolores de ciático y hasta una quebradura de cadera de su ama. Compartió ceremonias de té con bombas y cañoncitos mientras las damas disputaban una partida de canasta con Carmencita que las visitaba regularmente, él desde su almohadón, mientras se relamía los bigotes escuchaba por enésima vez las mismas anécdotas de juventud.

Y esa juventud también se fue desgastando en él, se manifestó en el desgano a la hora de comer, los restos de pelo que fueron quedando por todos los rincones, ya su mirada había perdido brillo.

Una mañana de julio, cuando Perla fue hasta la cocina, encontró un ovillo inerte en un rincón al lado de los escobillones, se agachó solo para comprobar lo que suponía, lo tocó, todavía estaba tibio, había dejado sus siete vidas en esta tierra.

Quiso hacer uso de la fortaleza de espíritu, pero una voz quebrada delató la tristeza: – Querida, no te pongas mal, pero Fidel ya no está más con nosotros, es mejor así, antes que verlo deteriorarse más.

Vicenta se incorporó, buscó los lentes y solo respondió con un llanto triste, solitario, ella sabía de partidas, de ausencias, pero esto era diferente, un vacío en el alma le anunció que de ahí en más su soledad se indexaba.

Se calzó las pantuflas, caminó con suavidad como con la intención de no despertarlo, lo acarició y casi en un susurro le dijo: – ¡Hasta la victoria siempre! Buen viaje Fidel. Buscó un trapo y lo tapó.

Vicenta vestida para salir se despidió de su hermana y prometió resolver el problema.

Bajando por el ascensor empezó a planificar una estrategia para sepultar al pobre bicho, ellas no tenían ni si quiera un balcón para enterrarlo en un macetón, y si esperaban mucho el occiso empezaría a descomponerse, de solo pensarlo le provocaba arcadas.

En la veterinaria del barrio vio un anuncio de un cementerio para animales, preguntó al veterinario si tenía información de los costos del sepelio, le recomendó la excelencia del servicio, pero los valores no bajaban de los diez mil pesos.

Le pareció un poco excesivo, pero eran dos viejas que no tenían grandes gastos y si no destinaba su plata para satisfacer un deseo de su hermana se iba a sentir además de vieja, avara, y eso no se lo permitiría jamás.

Retiró dinero del banco, pasó por una librería y pidió una caja de cartón, le mostraron de varios tamaños, pero todas de un insulso color marrón, divisó en un estante otras de colores, y se quedó con una rectangular, forrada en papel dorado. Un rey como Fidel no se merecía menos que eso como féretro monárquico.

Cuando llegó al departamento se encontró con su hermana mirando la televisión sin registrar programa alguno, las lágrimas le inundaban los ojos.

Perla mostró la caja y le contó de su proyecto. Mientras Vicenta acomodó a Fidel en su ataúd de oro con sus juguetes de goma, en la funeraria les habían dado el turno de las once.  Perla se comunicó con Carmencita, ella las llevaría en coche hasta la casa de sepelios.

Eran las 10:45 y las dos ancianas estaban paradas en el palier del edificio con la caja dorada y la tristeza en sus rostros.

Carmencita estacionó su auto en doble fila, tratando de no rayar ningún automóvil parado con su espejito retrovisor. Les tocó bocina, Perla se sentó al lado de la conductora, ella oficiaría de guía hacia el lugar de entierro, Vicenta tuvo que dar la vuelta y abrir la puerta de atrás del auto tratando de no trastabillar con la caja mortuoria.

Solo alcanzaron a escuchar el caño de escape, el desaceleramiento de la moto, el forcejeo de ese muchacho con casco y estupefactas las tres vieron como ese motochorro le arrancó literalmente de las manos la caja fúnebre y salía raudamente con su botín dorado.

Intercambiaron miradas, Vicenta comenzó con un gemido que fue intensificando el sonido gradualmente hasta convertirse en carcajadas compartidas. Perla silenció la escena cerrando con: – Bueno chicas, qué les parece si nos vamos al Sheraton a almorzar. ¡Hoy paga Fidel!!!!


11-FÚTBOL Y MANTECA de Yamile Said Muñoz de Tandil, Argentina.

Corría el año 1964, era una tarde en  un otoño incipiente , cálido y colorido en sus tonalidades amarillentas, ocres y rojizas. Él tenía 8 años, vestía con la camisa blanca y el pantalón gris del uniforme del colegio. Era la hora de la merienda y en aquellos años su abuela no tenía heladera por lo cual su mamá le dijo “andá a la casa de la tía (que tenía un almacén a tres cuadras) y traé un paquete de manteca chico “y allá salió él a los saltos como un niño feliz cuando sale de la escuela (parafraseando a Serrat) y en la esquina , como en la mayoría de los barrios estaban los chicos armando un “picadito”, siguió su camino , buscó la manteca y al volver los chicos le dijeron: ¿querés jugar? Y sin pensar , ni titubear, colocó la manteca en el bolsillo de su pantalón y ¡a jugar  se ha dicho!!!! Corría detrás de la pelota , gambeteando , con la plasticidad y la energía que  poseía. Los minutos pasaron y él contento y despreocupado ni se dio cuenta del tiempo hasta que oyó la voz de su madre retornándolo a la realidad. La tarde soleada, las corridas y el entusiasmo del partido hizo lo suyo: la manteca derretida corría despacio por la pierna derecha del pantalón gris del colegio dejando una línea gruesa de diferente color, cambiando hasta la textura del mismo por la misma grasa. Todos quedaron sorprendidos y empezaron a reírse  , menos  su  madre que  no le causó mucha gracia

Hoy ya con nietos esa anécdota saca en ellos la mayor sonrisa y siempre le piden “dale abuelo contanos cuando te mandaron a buscar la manteca”

12- CUENTOS CHINOS de Maru Silva, Pando, Uruguay

Érase una vez en una aldea en el Valle de Pongonga; saltaba el Arroyo del Dragón un puente curvo  que unía la carretera al sur con el caserío de aquella pacífica comunidad china. Cruzaban caminando un anciano y su nieto, quien se detuvo asombrado ante la amenaza de ese gigante que apareció de repente y preguntóle al abuelo: “abuelito sabio, abuelito sabio, ¿qué es eso?”, a lo que el viejo respondió tajante: “el Himalaya, pequeño imbécil”.  Corrió el niño a su casa de barro a contarle a su madre la aterradora experiencia. “Eso te pasa por juntarte con ese viejo pelotudo”, le había dicho Marta, a lo que el pequeño Chin Chú, le contestó: “ pelo es mi quelido abuelito”. Marta le explicó a su hijo que su abuelo paterno ya estaba viejo y gruñón, y que por supuesto esa no era forma de tratar a un niño. Luego lo tanquilizó explicándole que se trataba de un conjunto de montañas que se hicieron visibles porque había cesado la polución como consecuencia de una imparable pandemia que estaba matando chinos como moscas en ciudades cercanas.

 “Ves hijo, no tienes porqué temerle al Himalaya”.

Marta era Argentina y había conocido a Alejandro Lee (en castellano: Li), un día de tormenta cerca del obelisco de Buenos Aires. Ella salió angustiada de un edificio gris de la calle Corrientes llevando una caja con sus pertenencias de la oficina de donde había sido despedida sin explicaciones.   Empapada de lluvia y de lágrimas, corrió hacia la boca del Subte y ante ella,  un elegantísimo caballero la detuvo, la cubrió con su piloto, la abrigó con sus brazos y la ayudó a subir a un flamante auto de alta gama. El joven chino de impecable traje entallado y brillantes zapatos negros, la condujo a su piso en la Recoleta. Marta no preguntó, se entregó al amor.  Tiró la caja a la mierda. Ella disfrutó de los lujos concedidos por el universo seguramente en compensación por su sacrificada e injusta vida transcurrida. Convivió ilusionada con el chino millonario por cinco meses. Ella sólo tenía ojos para él. Él no tenía ojos para ella, tenía dos rayitas que oficiaban de ojos. Nadie dudaba de su  enamoramiento, la mimaba con protección, arrumacos y halagos.  

Alejandro Lí, era un osado empresario chino que había atestado Buenos Aires de supermercados y tintorerías. Trabajaba denodadamente con el fin de acumular la fortuna que le permitiera volver y establecerse junto a los suyos en la Aldea de Pongonga. Un día, Marta lo esperó con una descomunal noticia; estaba embarazada, mucho no se entendían el idioma pero con el gesto de panza llena y otros obscenos,  y vivísimo como era el chino, la captó enseguida. A partir de ese momento, la situación de Marta dio  un giro de 180 grados. Por tradición, el sucesor de Lí debía nacer en la Aldea. Marta exultante por su maternidad, accedió a la inusitada propuesta que ella viajara sola, por si el niño nacía antes que él pudiera acomodar sus negocios para ir a instalarse a su país de origen.  El viaje fue tan largo que rompió bolsa cruzando el puente curvo. Fue recibida por el jefe de la aldea que en su pagodita imperial, los alojó por los primeros días del recién nacido, que también por tradición, heredó el nombre del abuelo Chin Chú (Alejandro Junior, en castellano). Fue bautizado en el templo  recién un año más tarde, cuando por fin atendieron el petitorio de la madre que quería plasmar algo propio en su descendencia. De Marta Narváez, solo le tomaron la N y así el niño fue bautizado con el nombre de  Chin Chú LíN.  De Alejandro Padre ni noticias, así que cuando se les terminó el alojamiento en la pagodita, los abuelos Lí , le propusieron a Marta que fuera a vivir a una humilde casa que habitaba una niña de dos añitos sola. La chinita había perdido a su mamá, también Argentina, en un incendio. En un trágico accidente había muerto Susana cuando harta que la comunidad se burlara de sus rulos, había conseguido formol para alisarse el cabello, posteriormente había ido a pasear al arroyo para ventilar la pestilencia del químico y de paso asistir al avistaje del  milenario dragón que habitaba la escasa profundidad del riacho y surgía diariamente para deleite de los inexistentes turistas. Bastó un bostezo de la bestia para que el cabello de  Susana se encendiera como pólvora. La bebé quedó viviendo sola porque nadie quiso hacerse cargo de una niña con ojos redondos. A Marta le vino muy bien la oportunidad y así adoptó a Catalina como si fuera su propia hija y entre los tres construyeron un dulce hogar.

El día que resolvieron festejar los 8 años de Catalina, a ojo de buen cubero,  porque mucho de la muchachita no se sabía, Chin Chú entró corriendo contento con un sobre en la mano, gritando: “madle quelida, madle quelida, calta de papá” . Marta se abalanzó, leyó rápidamente y resumió sucinta: “ tu padre dice que no ha podido venir porque fue víctima de un secuestro de la mafia”, hizo un bollo con el papel y lo tiró mientras mascullaba,  “cuentos chinos”. 

Había pasado un mes de aquella carta mentirosa. El almuerzo estaba listo, “andá a buscar a tu hermana al arroyo”, ordenó Marta. “Helmana Catalina, helmana Catalina” (el chino repetía dos veces cuando llamaba  a alguien, el porqué, no se sabe).  La niña de los dedos chamuscados, pues no había quién le sacara la costumbre de tocar al dragón, preguntó: “¿que hay de comer?”, la respuesta fue la esperada, murciélago con arroz. Chin Chú se quejó con un malogrado ¿otra vez?. Marta estalló su bronca acumulada, “¡sí otra vez! y acostúmbrense porque tu padre no le vamos a ver el pelo, él sí que la pasa bien, debe estar comiéndose un buen ojo de bife con puré”. “¿Ojo de Bife?”, dijeron los hermanos al unísono, y  se comieron sin chistar el murciélago; les había dado impresión  la posibilidad de comer ojo de esa alimaña desconocida.

Chin Chú se había propuesto juntar dinero para cumplirle a su madre el deseo de volver a su tierra, para lo cual inventaba servicios que podía brindar a la comunidad a cambio de un par de monedas. Cruzaba ciegos por el puente, paseaba pequineses y otras tareas aptas para un jovencito de aldea china. Un día, a la hora del ansiado almuerzo, muy entusiasmado contó a su mamá y hermana que había ideado un nuevo negocio, lustraba zapatos. Ambas rieron del inocente emprendimiento y con sorna preguntaron:  “a quién le vas a lustrar zapatos si aquí viven descalzos”.  A lo que el listo muchachito Chin Chu LíN respondió, “llegó un folastero con zapatos para blillar y me ha pagado muy bien”.  Marta quedó estupefacta cuando vio en la estrecha puerta de la oscura choza aquel elegante señor impecable que había vuelto por su familia.  Nunca más comieron murciélago, comieron perdices…

13- LA ODISEA DE MI CUARENTENA de Claudia Lucia Mendez, Tandil, Argentina

Esta historia imaginaria, está pensada a partir de hechos reales, entre tantas anécdotas que se cuentan y que dejará esta cuarentena……

Siempre me sentí bien en el papel de marido moderno, compartiendo con mi esposa el cuidado de los chicos y las tareas de la casa. 

Por esta razón puse buena cara, aunque reconozco que demostré  un entusiasmo que no sentía realmente, cuando llegó Laura exultante con la noticia que su hermano menor, que vive en Miami, se  casaba allá con su novia venezolana, el 15 de marzo, y le pedía que ella fuera su madrina porque sus padres son muy mayores para viajar!

Laura ya había hablado con su jefe y podía tomarse 10 días para viajar y volvería antes de fin de mes. Ana, la señora que cuidaba por la mañana a Felipe, de un año, se quedaría hasta que yo llegara de la oficina  le prepararía el almuerzo a Sofía y Tomás que llegaban del colegio al mediodía.

Cómo poner yo algún “pero” si ya estaba todo resuelto!!?

Puse mi mejor cara de marido comprensivo y hasta le quité importancia a algunos contratiempos que pudieran surgir, como las reuniones de padres del colegio, el período de adaptación de salita de 4 de Sofi o los peligros que podría correr Felipe que recién se largaba a caminar.

Dejando una lista de recomendaciones, Laura partió rumbo a Miami el 12 de marzo, feliz y agradecida. Ninguno de los dos prestamos atención a las noticias que ya empezaban a difundir los medios sobre una rara epidemia que venía de China y avanzaba peligrosamente por Europa.

La primera semana, sin mamá en casa, pasó sin mayores sobresaltos.

EL inicio de la cuarentena obligatoria, el 19 de marzo, me tomó por sorpresa, cuando escuchando las noticias, me enteré que el tema era muy serio y mi preocupación fue en aumento al caer en la cuenta que:

Primero: Tenía que trabajar desde mi casa, con todos los chicos alrededor mío.

Segundo: Ana no podía venir a cuidar a los chicos y a ocuparse de las tareas de la casa.

Tercero: Por este motivo yo tendría que cocinar, lavar la ropa, hacer mandados, limpiar y ordenar la casa, bañar a los chicos, ayudarlos con los deberes,  y si me quedaban ganas y tiempo, jugar un rato con ellos.

Cuarto: Nadie podía socorrerme, abuelos, tíos, amigos, todos aislados.

Quinto: Quizá el punto más importante….Laura no podía volver en diez días porque los vuelos de regreso al país estaban suspendidos!

Frente a aquella realidad, tan alejada de lo planeado, traté de organizarme para evitar el caos general!

Laura, más preocupada que yo, mandaba audios interminables con recetas de cocina, consejos sobre cómo manejar los caprichos de los chicos, las manías y gustos de cada uno, sus comidas y juegos preferidos,  y hasta un instructivo sobre uso del lavarropas. Para colmo hacía videollamadas que casi siempre terminaban en llantos y quejas  porque la extrañaban!

Y así pasaron los días, entre cambiadas de pañales, reuniones escolares por plataforma Zoom, deberes por vía Google classroom, cocinando papas fritas y pelando frutas, preparando mamaderas, lavando ropa día por medio y platos, tazas y vasos a cada rato (hasta llegué a pensar que se reproducían), jugando a las escondidas, contando cuentos y armando rompecabezas, levantándome a las 6 de la mañana para hacer mi trabajo hasta la hora de empezar a preparar desayunos. También  organizando las compras por internet para no salir de casa y a eso sumarle repasar los pisos con lavandina y rociar con alcohol las bolsas, paquetes y envases que venían del super.

Estaba agotado pero era seguir o morir en el intento, no tenía otra alternativa!

Por fin llegó la tan anhelada noticia: Laura había conseguido pasaje para el 25 de abril. Yo contaba los días que faltaban como un chico esperando a Papá Noel!

No se me pasó por la cabeza que todavía podía ocurrir algo que prolongara mi papel de papá omnipresente.

En el vuelo de Laura, al llegar a Ezeiza, detectaron un caso de Covid 19 positivo y todos los pasajeros fueron llevados directamente a un hotel a cumplir con el aislamiento obligatorio por 15 días más!

Superada esta sorpresa y disimulando para que los chicos no notaran mi angustia, pensé “¿cómo no vamos a aguantar dos semanas más?”. Puse a volar mi imaginación, que ya a esta altura estaba súper desarrollada, y les propuse a Sofi y a Tomi organizarle a mamá una fiesta de bienvenida y así los entretuve preparando cartitas, guirnaldas, canciones y hasta una obra de teatro titulada “La odisea de mi cuarentena”.

14- AMOR ABSURDO EN CUARENTENA de Cristina Alvisio, Tandil, Argentina

¿Cómo nos conocimos? Fue raro, con José nos relacionamos viajando en colectivo, generalmente coincidíamos en el horario, o tal vez  forzábamos nuestro encuentro, o tal vez fue el destino.  A veces nos sentábamos juntos y se fue dando entre conversación y risas una especie de simpatía que con el devenir de los días fue amor. Estoy simplificándote nuestra vida Lena, sería larga y llena de anécdotas, como el primer beso en un baile de año nuevo, en un boliche  mirando la luna. Todo fue como muy fácil y si bien no era pasión, había entre nosotros un fuerte lazo. Sentíamos que estábamos muy bien juntos, gustos similares, salidas, en fin… Luego de dos años de noviazgo decidimos casarnos y sucedió lo inesperado, no solo para nosotros, fue mundial. En el año dos mil veinte llegó desde China un desconocido virus, corona virus, que dio vuelta todo. Desde las compras, trabajar, festejar algo, las relaciones con amigos,  con la pareja, hasta el sexo. No te rías Lena, eso también se hacía por internet en época de pandemia, por precaución. Impusieron cuarentena, no se trabajaba, vivíamos encerrados, fue obligatorio el uso de barbijos así que casi no nos veíamos las caras. Los medios aconsejaban medidas de estricta seguridad, permanecer  en casa, ordenar placares, y mucho más. Sobrevivíamos gracias al wi-fi. Los hospitales enfrentaban este terrible desafío y las consultas médicas fueron, salvo emergencias, vía internet. Así que no hubo casamientos, suspendimos el nuestro como otras parejas.  A mitad de año y de una rara forma, la vida se reactivaba.  Manteniendo distancia social,  volvimos al ruedo.  Pusimos fecha para casarnos, siete de diciembre de  dos mil veintiuno, por fin nos sentíamos plenos.  Regresamos a los preparativos, fuimos con Josema a una feria  de bodas  para ultimar detalles. Sí Lena, José María era su nombre.  Allí un tumulto de gente para ver catering, cotillón. Yo elegí un vestido, quedé soñándome con ese traje,  emocionada,  oía voces y no eran virtuales.  Con mi novio nos perdimos un par de veces y nos reencontramos a la salida, increíblemente con todo resuelto. Ya sabés, romántica, emotiva, como volando vivía, en  un cuento de amor.  Su forma de mirarme me provocaba felicidad. Sí, nos mirábamos a los ojos y ¡qué miradas! Entre nervios y risas llegó el gran día y  nos casamos. Fue una ceremonia íntima, pocos invitados. Su familia que estaba fuera del país,  con fronteras cerradas, no pudo llegar.  Cuando el juez pidió a los invitados que se alejaran para que pudiéramos sacarnos los tapabocas y besarnos como marido y mujer, lo conocí.  Sí, en ese mismo momento, podés creer. Se sacó el tapabocas  y me miró fijo. Yo fruncí el entrecejo y le dije ¿Vos me estás jodiendo? ¡Vos no sos Josema!  Silencio en la sala. Y él me dijo que no, que era José a secas, que le decían Pepe. Que cuando me había conocido en la feria de bodas se le habían cruzado los cables y le había hecho cortocircuito el corazón. Con tanta cosa eléctrica,  a mí se me prendió la lamparita, recapitulé y me acordé de que estaba raro desde ése día.  En vez de caer desmayada me di cuenta de que me había enamorado de un impostor. Y el verdadero Josema no había vuelto, así que tampoco estaría muy preocupado,  ¿no? Habría huido, me pregunté.  Pese al misterio que lo envolvía y, quizás por eso, sentí que lo amaba aún más. Y ante toda la audiencia anonadada, le dije: mucho gusto Pepe. Y lo besé como nunca había besado a nadie.

15-DELFINA de Claudia Caballero, Tandil, Argentina.

Transcurría  una semana, de aquel mes, del año 2019…

Todo el calendario parecía amontonarse con días, horarios ytareas a cumplir.

Así como un 30 de julio había nacido rápida, decidida y llena de energía, así seguían sus días.

Su infancia y el paso por su trayectoria escolar cada  vez la hacían más segura, con convicciones claras y coherentes.

Estaba todo organizado, el viaje a La Plata, su inscripción en la Facultad de Medicina, los horarios para la cama solar, el modelo de peinado y que se pondría el día del egreso.

Todo fluía y salía según lo planificado.

Atrás quedaban los actos emotivos y sencillos con despedidas, videos, canciones de su amado Poli, las fotos familiares y entrega de medallas.

Abrazos y lágrimas,  demostraban que eran y son un grupo compacto de amigas,  con liderazgos internos que no se ven al exterior pero que permiten al grupo una fusión increíble de bienestar y autenticidad.

Aquel día prometía maravilloso,  con una entrada sorpresa a la fiesta, se veía un grupo de “monjas” bailar al ritmo de la música…. Eran ellas…

La emoción, el orgullo de una etapa terminada y las ganas de gritar tanta felicidad.

Bailaban y de pronto se sacaron el disfraz….  Quedaba tan alta con su  metro noventa más  los tacos, su ropa de gala roja parecía flotar, segura, elegante, feliz.

De pronto una distancia no planificada en el tablón y desapareció´….

Como un resorte que toca el suelo colapsado la vimos incorporarse, pero antes llegó su risa, fuerte, sonora, contagiosa y todos en la fiesta comenzamos a reír.

Allí estaba riendo y flotando al caminar, había planificado divertirse y lo logró.

16_PELUQUERÍA de Enrique Cerezo, Santa Teresita, Argentina.

Cuando era chiquito (muy chiquito) mi madre me llevaba a la peluquería de niños que había en Gath & Chaves (no se pongan a calcular mi edad, por favor). A partir de los 6 años, en lo que fue mi primer paso a sentirme un adulto, mi padre me llevaba a la peluquería a la que él iba desde que era joven. Era toda una aventura, un mundo increíble el que se me abría entre dos peluqueros, cuya suma de edades superaba en mucho el siglo, El Gráfico, la revista Goles y otras dos revistas, chiquitas que me llamaban la atención porque estaban escritas con tinta verde una y con tinta rosa la otra, y que en un alarde de ingenio, se llamaban La Verde y La Rosa. De las conversaciones que oía, no entendía nada, pero en ese ambiente me sentía un hombre.

Fueron pasando los años y el ir a la peluquería se fue transformando en un acto muy masculino donde, entre la espera inevitable y el corte, se charlaba de fútbol, de automovilismo, de carreras de caballos y de vez en cuando de política.

Ya se, se preguntan: y de mujeres no?. En realidad, poco. Todos conocíamos al peluquero, pero en general, no nos conocíamos entre los clientes. De mujeres se hablaba en el café. Uno se prendía en la charla que ya estaba entablada cuando llegaba y se continuaba ensamblando con cualquier otro tema.

Siempre imaginé, que en las peluquerías de señoras, sería igual, y se hablaría de modas, novelas o chusmerío barrial.

Pero todo empezó a cambiar. Lo que eran reductos casi exclusivos, iban a dejar de serlo.

Antes todo era simple: en la carnicería te atendía el carnicero; en la panadería de atendía el panadero y en la peluquería, ahora, el…. estilista. Fueron desapareciendo los peluqueros. Pero no pusieron “estilistería”. Y luego vino el “coiffeur”.

Y ya nada fue igual.

En las peluquerías de señoras empezaron a atender a hombres y en las de hombres a mujeres.

Dejaron de haber las revistas de antes y se cambiaron por revistas de chismes, de farándula y hasta de moda.

Hubo que mejorar el vocabulario… o no hablar…. nosotros. Porque las señoras seguían como si nada.

Entonces, mientras un coiffeur, seguramente joven te pregunta como querés cortarte, al lado una chica le está haciendo la “manicure” (si, ahora todo es francés) a una dama que le conversa sobre la última novela de moda.

Uno me sugirió hacerme unos reflejos oscuros sobre mi pelo canoso. Y estás sentado, con la bata que ahora tiene mangas, atada atrás como si fuera una camisa de fuerza y no podés salir corriendo. Decís NO (sin el “gracias” para dar por terminada cualquier acción futura en orden a convencerte).

Y uno se siente realmente un sapo de otro pozo. Desplazado de la realidad que le toca.

Hace un tiempo, vi en un local el cartel de BARBERÍA. Ah! acá si vienen solo hombres! me dije (ninguna dama se atreverá a entrar a un local que quita lo “que ellas no tienen”). Estaba cerrado y decidí pasar al día siguiente y ver el panorama. Lo primero que me llamó la atención fue que los barberos, no tenían más de 25 años. Los clientes tampoco. Los cortes eran casi todos iguales y se parecían bastante a los que hacían los peluqueros del ejército: bien rapado alrededor y con mechas más o menos largas arriba, que me enteré que llaman “degradee” (y dale con el francés!) todo matizado con distintos teñidos (de rubio en su mayoría). ¿Mujeres?… si también, chicas jovencísimas que acompañaban a los efebos que acicalaban sus cortos cabellos y todos departían alegremente.

Y así, mientras busco una Peluquería, donde atienda un Peluquero, mis cabellos, atados con una coleta, siguen creciendo, llegan cerca de la cintura, y el otro día, desde atrás alguien me dijo: – Disculpe Señora…..

17-JA, JA, JA de Angelica Ballent de Tandil, Argentina.

-Ja, ja, ja

-De qué te reís?

-De nada, estoy practicando para no olvidarme.

-Olvidarte de qué?

-De la risa.

-Querés que te cuente un chiste así te reis de algo?

-No gracias, quiero reirme de alegría.

-Y qué te da alegria?

-Dejame que piense….a verrr….sabés que me dá alegría, el viento fresco sobre mi rostro, bailar y moverme sin sentido y que la música me envuelva como en un torbellino; caminar por las sierras y  que mis ojos se inunden de verdes, grises, amarillos y  el cielo me eleve como pájaro en vuelo; que una mano me acaricie, unos ojos me sonrian y una boca me invite; que el pincel me descubra en  su magia de colores en esa obra impensada y que mis  versos se escriban en hojas desordenadas. Pero sabés qué es lo que mas me alegra?, que estés aquí, junto a mi amiga mia y que me recuerdes todo lo que me da alegría.

18-LA PROMESA de Isabel Mateo Ruiz , Castro Urdiales, España.

¡Ay! los hombres. Últimamente estoy sorprendida con éstos seres humanos; son misteriosos, sorprendentes, incivilizados y algunas veces…hasta encantadores.

Mi amiga…y lo digo de verdad, nunca ha tenido mucha suerte con ellos y yo, a veces, me pregunto  por qué, si ella es comprensible, cariñosa, culta y muchas cosas buenas mas.

Pues ¡Ay! mira por donde, durante estas interminables semanas de confinamiento en las que las conversaciones telefónicas nos han aliviado muchas angustias, la pobrecita se ha desahogado conmigo.

Esta mañana suena mi móvil y al  descolgar, oigo una voz totalmente carente de energía. Era ella, esa amiga que he mencionado.  ¿Estás sola?  Necesito a alguien que me escuche .Calma amiga le digo, nos sentamos y me cuentas qué pasó ¿vale?

Y me cuenta entre hipidos y sonidos nasales que su prometido, con el que convivía desde hacía tres días, tres largos día y sus noches, la había engañado. Como todos a mí, me dijo, como todos a mí.

Este último prometido de mi amiga, se presentó a ella como un ser encantador. Derrochaba mimo y buenas intenciones por cada poro de su piel.

 ¡Te trataré como a una princesa! Susurraba a su oído y añadía… Y la vida, si tú lo quieres, las veras siempre color de rosa.  Y besitos por aquí, caricias y mimos por allá, promesas por el otro lado… total que se presentó en su puerta, con una pequeña maleta, diciendo que no podía vivir sin ella. Que el pensar lo mal y preocupada que estaría ella, sola en aquel apartamento tan vacio, le había motivado a “coger cuatro prendas”  y acudir a su lado…para compartir y hacer más llevadero este confinamiento y… ella como siempre, como pájaro extraviado, le abrió la puerta de entrada, la de la cocina y hasta la del baño y su habitación. ¡Total! que sin dudarlo a penas y llevada por su innata   inocencia,  le entregó todo, todo, pero…toooodo Y ¿a cambio de qué? Pues de esa promesa hecha días a otras en la que le ofrecía amor, mimo, ternura y una vida, si ella quería, siempre color de rosa.

Tengo el mejor regalo para ti, le susurró después de una noche de ensueño. Tú tranquila que “hoy” preparo yo el desayuno.

Mi amiga creyó que aquello no podía pasarle a ella de verdad. Se tocaba por todos lados por ver si estaba despierta y… llegó EL HOMBRE, sonriente, enseñando sus  dientes destellantes con una gran bandeja adornada por un clavelito blanco, una caja estampada con un lazo  muy grande y un par de cafés con madalenas. Mi amiga alucino. Nunca la habían halagado así. Se reclinó en la cama, con cara de tonta, dirigió la mirada a sus ojos y tras un gesto de afirmación por parte de su acompañante, se dispuso a abrir la caja que debía contener una gran sorpresa y… ¡pidió que la tierra la engullera con cama y todo! al ver lo que había dentro. ¡¡Dios mío!!  ¡Otra vez no!

Entonces él galantemente, extrajo de la bonita caja unas gafas con cristales rosados y montura de pasta atigrada y con una sobrecarga de ternura exclamó ¡He aquí lo prometido!

19- SEGUNDA CLASE DE CARPINTERÍA de Viviana Therisod, Tandil, Argentina.

Segunda clase de carpintería, apenas habíamos intercambiado algunas conversaciones sobre nuestros proyectos cuando Edgardo llegó. Con algunos listones debajo del brazo y su caja de herramientas se sentó mirándonos, dejó las llaves del auto sobre la mesa y largó su relato que parecía tener aprisionado en la garganta…

Asi recordé súbitamente esta historia , mientras accionaba el botón del inodoro satisfecha de haberlo dejado pulcrísimo. En tiempos de estar en casa los objetos evocan.

-“No saben lo que me pasó ayer”- empezó así el cuento que tanto deseaba compartir Edgardo.

-“Resulta que el albañil, para terminar el trabajo en casa tenía que si o si clausurar el inodoro por un día. Le avisé a mi hijo:- “che cualquier cosa voy al baño a tu casa, son sólo dos cuadras”.

-“Así pasé el día yendo y viniendo pero sin inconvenientes hasta la noche”.

-“Mejor ceno una naranjita y a dormir” se dijo. –“Algo liviano para no tener  ganas y tener que salir al baño prestado”.

Tradujo en acciones sus pensamientos y todo fue calma y descanso hasta las seis de la mañana.

De pronto sintió como si un aguijón le hubiera atravesado el vientre, y otro y otro más. Se incorporó e instantáneamente se vistió ante la inconfundible señal que su cuerpo reclamaba.

-“Maldita naranja”-masculló.

Salió como tiro a la casa de su hijo. “A esta hora duerme el desgraciado , no me va a escuchar”.

Salió a la calle impelido por la peristáltica necesidad, doscientos metros interminables, sin llave y sin respuesta al golpear insistentemente  la puerta. El desenlace era inminente, su cuerpo le exigía a su cerebro una inmediata alternativa. Y la encontró en una milésima de  segundo, el club, su querido Unión y Progreso. Si Dios no lo dejaba solo en esta, ya estaría el portero allí con los vestuarios y baños abiertos. El Negro su querido amigo siempre fue muy puntual.

Encaró a resuello la loma, el cuerpo le pesaba más que de costumbre, transpiraba y apretaba. Miró la escalinata con angustia y arremetió con las últimas gotas de dignidad. Lo vio al Negro y lo saludó de refilón, patinando por las baldosas recién trapeadas mientras se desprendía el cinturón que lo asfixiaba y que temió  aflojarse antes . Entró , empujó la puerta , se sentó y por fin dio permiso al reclamo intestinal aspirando en clave de lavandina la pulcritud a la que los tenía acostumbrados el Negro.

“Pobre Negro” , reflexionó-. “Hoy le estropié el día”-

26 respuestas a «Humor en tiempos de pandemia.»

  1. Hola , les cuento que fui leyendo todos los dias, a medida que aparecian. Es muy dificil seleccionar uno ya que todos tienen algo para destacar pero como la propuesta lo indica paso a comunicar mi eleccion:
    Primer puesto: 7-RUBIA, FOR EVER describe la situacion de tal manera que al leerla se me represento visualmente y realmente me hizo reir muchisimo. Texto corto , descriptivo de una situacion cotidiana real ( aparentemente jajja, eso espero porque sino fui engañada jaja) muy impresionante .
    Segundo puesto: 13- LA ODISEA DE MI CUARENTENA, los motivos de la seleccion coinciden con el primer puesto . El relato reflejo la situacion de maravillas jaj, verdaderamente aplaudo a ese papi.

    Destacado 17-JA, JA, JA. por el mensaje que transmite sobre la risa y la alegria, coincido plenamente , en forma breve supo transmitir diversidad de momentos que potencian la alegrial. Siento de la misma manera. Choque esos cinco!

  2. Me encanto el N°8 Recuerdo de una anecdota, son todos geniales, pero con este me senti muy identificada porque en los viajes siempre nos pasaba algo asi. Muy buenos todos!!!! Felicitaciones!

  3. Voto por :10. Viva Fidel. En segundo lugar :16 Peluquería y en tercer lugar :19 Segunda clase de carpintería Gracias a todos por lo bien que nos ha hecho sonreir ,por los lindos escritos, por lo bueno que fue recordar anecdotas propias y compartirlas en flia. Sigo apostando a este hermoso proyecto. Gracias chicas!!!!

  4. Aunque creo que resultó difícil el tema
    Me parece muy original el 6 De risas y culpas y me he reído con el 7 Rubia forma ever.
    Si solo puede ser uno, ,mi voto es para el 6 , si es posible dos, el segundo seria para el 7.

  5. Me quedo con 7. RUBIA FOR EVER, prometo no salir de casa pensando que solo es un momento y que no importa como salir. Me he reído mucho con la situación.

  6. 7- Rubia, for ever. Muy gracioso y muy bien contado, buenos recursos de lenguaje cotidiano.
    10- Viva Fidel!- Final inesperado.
    16- Peluquería.

  7. 1.- 4-RESISTIRÉ
    Diálogos frescos y cotidianos que nos van narran una historia actualísima, y nos invita a reflexionar sobre la vanidad ajena ( tan fácil de ver) o incluso la propia (mucho más compleja de observar) con gran sentido del humor.

    2.- 7-DE RISAS Y CULPAS
    Soberbias y humorísticas reflexiones, respecto a todas aquellos elementos que utilizamos para evadirnos de alguna manera o recrear la realidad a nuestra medida, cuando nos “cosificamos”. Estupendo relato

    3.-13- LA ODISEA DE MI CUARENTENA
    Evocación de situaciones reales como la vida misma en tiempo de pandemia o cómo si la vida te da limones… ¡hacemos limonada!

  8. En los cuentos de humor, normalmente es el remate el que arranca la sonrisa. Sin embargo la carcajada con que respondí a la confesión del rulo en El Gran Premio, sumado a la inocencia general del relato hace que lo ponga en Primer Lugar.
    Viva Fidel es mi elegido para Segundo Lugar
    De Risas y Culpas tiene un final que merece el Tercer Lugar

    Ah…. cuando terminé de leer Segunda Clase de Carpintería…. tuve que ir al baño…

  9. El humor es un género un tanto adverso, sobre todo en estos momentos, pero el nivel ha sido bastante parejo. Hay varios muy bien narrados.
    Elijo Rubia for ever por llevar siempre el relato al borde de la cornisa.
    Me gustaron Resistiré y Fidel por sus finales inesperados.

  10. Muy buenos todos! Elijo el Nro. 8 «»Recuerdo de una anécdota». Tanto los personajes como las descripciones del viaje y de las situaciones me llevaron a vivir de nuevo una época de mi vida profesional muy grata!!

  11. Primer voto :Rubia for Ever, excelente anécdota contada con la energía de l a situación!! Felicitaciones!!
    Segundo voto: Gran premio, maravilloso recuerdo de la infancia.
    Gracias por compartir tan buenos relatos!!!

  12. Muy buenos y elaborados todos los cuentos. Pero hay que elegir uno y eso es un tanto difícil.
    Voto por el número 7 – Rubia, For Ever – Me ha hecho reír muchísimo la situación imaginándomela.
    Y en segundo lugar mi elegido es el número 13 – La Odisea de mi Cuarentena – Aplausos para ese papá…!!!

  13. Enhorabuena a todos y todas!! Mi voto es para el número 7. RUBIA FOREVER. Me imaginado la situación u en algunos momentos me visto identificada. Me gustaría hacer también una mención especial al 19. ÚLTIMA CLASE DE CARPINTERIA, me he reído un rato imaginando la escena del padre yendo a la casa del hijo a primera hora de la mañana.

  14. Maravillosos cuentos! Felicitaciones a todas y todos! Pensando en el tema de la pandemia me quedo con el cuento Rubia for ever que trata el tema muy divertido y real, nr 7, luego me reí mucho con Cuentos Chinos nr 12 y el final inesperado de Viva Fidel nr 10! 👏👏👏

  15. ¡Qué bueno es escribir con una sonrisa ! y si es producto de lo leído mucho mejor. Felicitaciones por generar este estado ante la adversidad.
    Primer lugar para el Nº 7 Rubia for ever, por que describe a la perfección una situación cómica con un remate desopilante.
    Destaco el Nº 6 De risas y de culpas por el buen uso que hizo del lenguaje y la estructura narrativa.
    También sumo una distinción para: el Nº17 Ja, ja, ja, por aportar una veta diferente reflexionando sobre la importancia del humor en sus distintas expresiones.

  16. Mi voto va para el numero 3 Resistiré, por la originalidad de recrear un dialogo muy verosimil y un final que tiene su gracia y da también un poco de penita. En segundo lugar el 6 de Risas y culpas, me ha encantado el desenlace inesperado, muy actual; en tercer lugar Motivación en tres actos porque te cuenta con gracia los resultados insospechados de la motivación y te da para pensar en su significado .
    Otra mención Especial al final graciosisimo de Fidel que aun me hace pensaren el momento en que ese moto chorro abrió la caja.

  17. VIVA FIDEL juega con las asociaciones contradictorias, nos pasea por las emociones y nos sorprende al final. Los anhelos de maternidad de una mujer volcados en un Fidel más parecido a Garfield que al homónimo revolucionario, resultan tiernos pero también
    graciosos. El duelo del aburguesado gato, honrado con la histórica frase revolucionaria del Che, es otro ejemplo del contrapunto que busca permanentemente el autor. Como remate, un final absurdo y sorpresivo pero verosímil nos provoca la risa espontánea. Y un aplauso para el autor.
    Rubia for ever nos conduce a un final más o menos previsible pero no menos gracioso. Con una sonrisa vamos acompañando al personaje en una situación ridícula hacia un desenlace inevitablemente gracioso que esperamos con ansias y coronamos con la risa. Otro aplauso!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *